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Eye in the sky (2016)

Nunca le diga a un soldado que no conoce el costo de la guerra.

La coronel británica Katherine Powell (Helen Mirren) comienza su día en "Eye in the sky" con café y órdenes de monitorear una casa en Kenya que se sospecha alberga tres de los terroristas más buscados del mundo. Coordina a un piloto de drones norteamericano (Aaron Paul) que observa la escena desde 4 kilómetros sobre el cielo, analistas de imagen en Hawaii y un joven agente Keniano en el lugar (Barkhad Abdi, impecable) que usa cámaras disfrazadas de pájaros o insectos para ver dentro de la casa, cuando descubre que los terroristas planean un doble ataque suicida.

Pilotos, comandantes, políticos, analistas y agentes de tierra tienen ahora que decidir si la operación pasa de vigilancia a ataque. El único problema: una niña vende pan justo afuera de la casa. El tiempo apremia. ¿La amenaza de dos hombres bomba y cientos de posibles víctimas justifica su muerte?

Los argumentos morales y técnicos suben y bajan por la cadena de decisiones que involucra a diez actores en tres países diferentes mientras el reloj corre, implacable, en tiempo real. El piloto hace lo imposible por no apretar el gatillo. La representante parlamentaria opina que arriesgar la vida de la niña es injustificable. La coronel no ve alternativa alguna. El secretario de política exterior teme por las repercusiones políticas de autorizar el ataque - y las de no autorizarlo. El fiscal general analiza las implicaciones legales. El departamento de estado Norteamericano argumenta que el valor de los blancos justifica el riesgo. Y todos, a la vez y por diferentes motivos, tienen razón.

El valor de "Eye in the sky" es lograr construir una historia atrapante basada en este escenario, donde la tragedia y las repercusiones recaerán, inevitablemente, en alguien, pero sin reducir a ninguno de los lados del argumento a una caricatura. El hecho de que las decisiones se tomen a miles de kilómetros del conflicto ("té y galletas mediante" como remarca el General Benson, un impecable Alan Rickman oficiando de enlace entre todas las partes) no disminuye en un ápice el drama. De hecho, el principal mensaje de la película es quizás que tomar posturas morales en situaciones que no son de blanco y negro termina siendo cínico: un punto remarcado de manera brillante en la última escena de la película - que coincide en ser la última escena jamás actuada por Rickman.

"Eye in the sky" no es una película pochoclera, con héroes y villanos obvios. Crea un ambiente de tensión increíble e incluso después de darle resolución nunca ofrece soluciones simples, dejando al espectador en la incómoda pero interesante posición de plantearse que haría en una situación semejante; no es poco para los tiempos que corren. Recomendadísima.

Citizen X (1995)

- Usted cree que un hombre es lo que dice, ¿no es así, Coronel?
- Lo es si se gana la vida hablando.

Ambientada en la Unión Soviética de los 80s, "Citizen X" cuenta la historia de Burakov (Stephen Rea), un joven experto forense que conecta el descubrimiento de ocho cadáveres en los bosques de Rostov con la existencia de un asesino serial. Su jefe, el Coronel Fetisov (un brillante Donald Sutherland), militar de carrera preocupado más que nada por su futuro político en el Partido Comunista, rápidamente asigna a Burakov como detective a cargo del caso - sin experiencia previa. Burakov es eficiente, honesto y confiable, atributos que Fetisov rápidamente detecta y decide aprovechar.

Al espanto de Burakov cuando los cadáveres, en su mayoría niños y niñás, continúan apilándose se le suma la frustración de tener que enfrentar la oposición abierta de sus propios superiores. “No existen los asesinos seriales en el estado Soviético", asegura el jefe local del partido. “Es un fenómeno decandente del Oeste.” Sus pedidos para obtener equipamento, recursos, publicidad o incluso la ayuda del FBI son rechazados. Sus jefes lo ridiculizan. Y así transcurren ocho años de lento progreso para Burakov, quien trabaja rigurosa y exhaustivamente con los pocos recursos que consigue. Nada ayuda que el partido lo obligue a arrestar doctores (palabra clave para "Judios" en la Rusia Soviética) y homosexuales con regularidad, solo para satisfacer los deseos del Politburó, o verse obligado a liberar a su principal sospechoso luego de enterarse que es miembro del Partido y que su análisis de sangre resulta negativo en circunstancias poco claras.

Toda esta historia, cabe aclarar, es real. El sospechoso resulta ser Andrei Chikatilo, "el carnicero de Rostov", quien sería acusado formalmente de 52 asesinatos a principios de 1990. La película pasa de "buena" a sencillamente fantástica cuando la llegada de la Perestroika sacude los cimientos del pais y Fetisov, quien guiaba a Burakov a través de los intrincados caminos de la burocracia Soviética, se ve finalmente posibilitado de ofrecerle recursos reales para atrapar a Chikatilo.

"Citizen X" es una película para televisión producida nada menos que por HBO. Con actuaciones brillantes, una ambientación impecable, gran guión y muy buenos valores de producción es sin duda una de las mejores películas sobre asesinos seriales que haya tenido oportunidad de ver. Me atrevo incluso a decir que es demasiado buena para ser una producción de TV; si hubiese sido una película de alto presupuesto Donald Sutherland posiblemente se hubiese llevado una nominación al Oscar. Tuvo que conformarse solo con un Emmy y un Globo de Oro.

Recomendadísima.

The conversation (1974)

No le temo a la muerte. Le temo al asesinato.

Harry Caul (Gene Hackman) es posiblemente el mejor especialista en vigilancia del país. Perfeccionista, solitario y reservado, pasa la mitad de su vida espiando por encargo y la otra mitad evitando ser espiado. Hackman construye de manera brillante a un personaje que ha perfeccionado sus habilidades a costa de ciertas cualidades humanas; puede confesarse por robar un diario pero no porque su trabajo termine matando a alguien - el resultado de su trabajo, explica, no le interesa. Es un profesional. No hace preguntas porque no le corresponde pero, principalmente, porque no quiere tener que lidiar con las respuestas.

La película comienza justo en mitad de su mejor trabajo: espiar a dos personas en medio de una enorme plaza pública en San Francisco. A través de un número de escenas brillantes (con una impecable edición de sonido - quizás una de las mejores que haya oído), encontramos a Harry resolviendo el problema y, mientras trabaja en el resultado final, repitiendo la grabación una y otra vez, se convence de que alguien morirá a causa de ella.

Lo interesante es que mientras progresa la trama su propia interpretación de esa grabación va cambiando. Tiene en sus mandos un documento sólido e innegable pero lo que entiende sobre el mismo varía; la grabación es clara pero se niega a revelar su significado. Y es justamente la búsqueda de ese significado lo que lleva a hundirse en una conspiración de espionaje corporativo y asesinato, obligándolo a confrontar decisiones morales respecto a su trabajo.

"La conversación" es un thriller brillante construído alrededor de una sola línea de diálogo. Habla sobre paranoia, invasión de privacidad, espionaje y crisis de consciencia en un hombre que no desea saber, pero lo hace, y como ese conocimiento lo destruye de a poco.

Coppola dirigió a "La conversación" como un proyecto pequeño entre la filmación de las dos primeras partes de "El Padrino". El hecho de que "La conversación" fuese nominada al Oscar por mejor película y perdiese ante, justamente, "El Padrino II" es testamento de la calidad de esta obra. Brillantemente filmada y actuada, con una banda sonora minimalista a cargo de David Shire y un trabajo increíble de edición de sonido a mano del legendario Walter Murch, "La conversación" es una de las mejores obras de los '70 y uno de los mejores thrillers de la historia. Recomendadísima.

Cinderella Man (2005)

No es broma, amigo. La gente muere todo el tiempo en los cuentos de hadas.

No es secreto que a Ron Howard le gusta dirigir películas basadas en hechos históricos. A sus conocidas "Apollo 13", "Una mente brillante", "Frost/Nixon" y su nueva "Rush" por algún motivo nadie recuerda sumar a "Cinderella Man", lo cual es un poco irónico. Es, por mucho, la mejor película de esa camada.

"Cinderella Man" es, sí, una película de boxeo, pero lejos está de ser otro remake de "Rocky". Cuenta la historia (real) de James Braddock, un boxeador que allá por los años '20 llega a hacerse conocido por su poderoso golpe de derecha. Una lesión lo aleja del cuadrilátero en el '29, y por sobre eso Braddock, su familia y gran parte de Estados Unidos sufre duramente la caida de Wall Street y los diez largos años de la Gran Depresión. Con uno de cada cuatro ciudadanos sin empleo, Braddock pierde su licencia de boxeo y se ve obligado a ganarse la vida de cualquier manera posible para mantener a su familia, hasta que una chance fortuita lo lleva de nuevo al círculo del boxeo años mas tarde y, eventualmente, a pelear por el título contra el entonces campeón Max Baer, un brutal golpeador recordado por matar a un competidor en el ring.

Hasta el acto final "Cinderella Man" tiene, sorprendentemente, poco boxeo. La película se enfoca en la familia de Braddock y el duro impacto de la crisis en sus vidas, su barrio, y el descubrimento de como su viaje de vuelta al ring inyecta esperanza a una nación de trabajadores asedidados por una década continua de crisis económica. Russell Crowe es perfecto para el papel; en una escena brillante Braddock se ve forzado a pedir ayuda de desempleo al Gobierno o mendigar monedas a sus viejos compañeros de box, y Crowe transpira el terrible golpe que esto significa para su orgullo - y el de miles de familia en igual situación. Acompañan Renee Zellweger, Craig Bierko y Paul Gianmatti como Joe Gould, entrenador y amigo de Braddock, en un papel que le valió una merecida nominacion al Oscar. Los dialogos entre Crowe y Gianmatti sencillamente se roban la película.

Las dramáticas postales de la Gran Depresion son coronadas en el acto final con la pelea Braddock-Baer, impecablemente fotografiada y editada. Tensa, conmovedora y totalmente atrapante, "Cinderella Man" cuenta una historia que resultaría increíble si no fuese real y resulta, con comodidad, una de las mejores películas del 2005 - definitivamente es una las mejores obras sobre boxeo de la historia.

8mm (1999)


Abuelo... si bailas con el diablo, el diablo no cambia. Te cambia a tí. 

Hoy cuesta recordarlo, pero en los '90 Joel Schumacher dirigía buenas películas y Nicholas Cage era un actor reconocido que hasta cosechó un Oscar por su trabajo en Leaving Las Vegas. Y por la misma época Andrew Kevin Walker escribía sus dos óperas primas: Se7en y esta 8mm.

Cage es Tom Welles, un reconocido especialista en vigilancia que lleva adelante una vida tranquila, aunque su trabajo lo mantiene mas lejos de casa de lo que su mujer (Catherine Keener) desearía. Tom es contactado por la Señora Christian (Myra Carter), viuda del hombre más rico del estado, tras descubrir una cinta de 8mm en la caja fuerte de su marido que muestra a una mujer adolescente ser, aparentemente, violada y asesinada por un hombre enmascarado. Quiere saber si el film es o no real.

Welles, que cree que las películas "snuff" son sólo un mito investiga metódicamente hasta que descubre que la joven de la película fue reportada desaparecida cinco años antes, lo que lo lleva eventualmente a hundirse en el oscuro submundo de la pornografía en Los Angeles de la mano de Max California (Joaquín Phoenix), un joven empleado de un pornoshop.

8mm es una de las películas mas perturbadoras que haya visto, no solo por lo que muestra sino por lo que sugiere. La perversidad con la que coquetea 8mm es, en partes, aterradora - una escena de dos segundos donde Tom encuentra una pila de videos con un cartel, escrito con letras infantiles, que dice "NIños", o Tom y Max intentando determinar si un video snuff que compran en la calle es real o no. Pero por sobre eso es un thriller atrapante e hiper competente, oscuro y muy bien actuado/dirigido. Si te gusto Se7en seguramente encontrarás algo que te guste en 8mm.

No es una película para todos, y tiene sus fallas - creo que si la hubiese dirigido alguien como David Fincher sería una obra maestra. Pero es cruda y atrapante, con dejos Hitchcockianos; 8mm es un viaje voyeurista sobre la capacidad humana para el daño que te dejara, cuanto menos, con un sabor agridulce en la garganta una vez terminada. Recomendadísima.

Dredd (2012)

Por si olvidaron, este edificio opera bajo las mismas reglas que el resto de la ciudad. Ma-Ma no es la ley... yo soy la ley.

"Dredd", leía hoy, fue un fracaso en la pantalla grande. En retrospectiva es entendible - es una producción menor, basada en un comic, con un trailer olvidable y cuya última adaptación fue poco menos que desastrosa.

Las ventas recientes en DVD y Bluray confirman que es un error juzgar a un libro por su tapa. "Dredd" es entretenidísima y una de las sorpresas más grandes que me haya dado el cine en los últimos años. Me hubiese encantado verla en cine.

"Dredd" cuenta la historia de un Juez (Karl Urban) - una mezcla de polícia, juez y ejecutor encargado de mantener la paz para los 800 millones de habitantes de Mega-Ciudad Uno. Encargado de evaluar a una joven aprendiz (Olivia Thirlby) con poderes psíquicos se ve encerrado en un enorme edificio de un kilómetro de alto controlado por Ma-Ma (Lena Headey), una psicópata que fabrica la droga sensacion del futuro: una susbstancia que hace sentir al tiempo transcurrir a un décimo de su velocidad normal.
  
Si, es un argumento trillado (casi idéntico al de otra gran película de acción de este año...) y básico, pero la ejecución es lo que separa a "Dredd" de otras películas de acción futuristas. La dirección de Pete Travis nos regala una atmósfera al nivel de "Robocop", incluso más violencia, una banda sonora (a cargo de Paul Leonard-Morgan) pulsante que recuerda a Daft Punk y un guión  sorprendentemente bien desarrollado. La película no cae en ningún momento en clichés e incluso el uso de Slo-Mo (la droga) se encuentra incorporado de manera inteligente. Hasta las actuaciones se encuentran sobre el promedio, aún cuando algunos actores (Urban) tengan que actuar con su quijada por no quitarse su casco en ningún momento de la película.

Mucha de la tensión y el entretenimiento esta dado por el ambiente opresivo y la reacción de los Jueces a situaciones que aparecen, una tras otra, sin salida o solución posible. "Dredd" es maliciosa, sangrienta y masoquísticamente violenta. Pero al mismo tiempo tiene un ritmo imposible de resistir, una producción impecable y es una de las películas de acción más entretenidas del último año, dejando en ridículo a megaproducciones como "El caballero oscuro". Es bueno encontrarse con sorpresas así de vez en cuando.

Thank you for smoking (2005)

Lo hago para pagar la hipoteca.
(Defensa de Nuremberg, versión yuppie)

Es claro que deberíamos odiar a Nick Naylor (Aaron Eckhart), pero resulta imposible desde el segundo que aparece en pantalla. Es una persona inteligente, entretenida, gran companía y de carisma irresistible. Un trabajador nato, exitoso, que ama a su hijo. "¿Viste esa persona que puede levantarse a cualquier mujer?" nos cuenta. "Ese soy yo. En anfetaminas".

Lo dicho, Nick es agradable. También es, incidentalmente, vocero y lobbista de la industria tabacalera. Y es excelente en su trabajo; sus acciones pueden espantarte, pero su entusiasmo es contagioso. No importa si se trata de una escuela primaria, una audiencia de primetime, el mismísimo Senado o un modelo de Marlboro enfermo de cáncer terminal. Nick tiene, indefectiblemente, una respuesta para todos.

La película plantea contrapuntos sorprendentemente balanceados sobre el cigarrillo, pero supera esa temática y apunta sus cañones al lobbismo en general - políticos habladores, reporteros inescrupulosos, Hollywood, conductores de televisión y hasta fundamentalistas que terminan vendiendo su valores por dinero. La metralla golpea a todos, incluyendo a las masas que creen todo lo que se les vende. Y aún así es, en el fondo, la historia de un hombre intentando reconciliarse con lo que hace, los que lo rodean y, en particular, su hijo de doce años (Cameron Bright), a quien Nick, orgulloso y espantado en partes iguales, encuentra que se comporta día a día más como él. Las escenas del padre explicándole a su hijo en que consiste su trabajo son deliciosas. "Si argumentas correctamente, nunca estarás equivocado".

"Thank you for smoking" es una sátira inteligente, elegante y sumamente graciosa, del tipo que desgraciadamente ya no se ven muy seguido. Es el debút directorial de Jason Reitman, basada en una novela de Christopher Buckley. Y no solo cuenta con actores brillantes del calibre de Robert Duvall, William Macy, Maria Bello, Rob Lowe o Sam Elliot, sino con un guión y un ritmo impecables. Son 90 minutos que se te van a pasar volando. Recomendadísima.

The Road (2009)

- ¿Alguna vez deseaste morir? 
- No. Pedir lujos en estos tiempos es una tontería.

"The Road" tiene, en la superficie, poco guión para justificar una recomendación. Un hombre (Viggo Mortensen) y su hijo (Kodi Smit-McPhee) recorren caminos cubiertos de ceniza tras un evento apocalíptico que terminó, aparentemente, con toda la flora y fauna del planeta. Muy poca gente subsiste, y la que lo hace tiene problemas para alimentarse. Eventualmente descubrimos que muchos sobrevivientes decaen al canibalismo.

Padre e hijo tienen una única misión: llegar a la costa.

"Noches más oscuras que la oscuridad y cada día más gris que el anterior. Como el comienzo de un frío glaucoma atenuando el mundo." Así comienza la novela de Cormac McCarthy en la cual se basa la película, cuya cruel poesía ha sido adaptada de manera sublime al celuloide. Es un mundo oscuro, de tonos grises y marrones, desolador y hermoso en partes iguales, pero absolutamente conviencente - "The Road" consume al espectador con actuaciones sólidas, una fotografía impactante y la cruda certeza de saber que, pase lo que pase a continuación, el final jamás sera el esperado.

El hilo conductor de "The Road" son las relaciones humanas. La de un padre intentando cuidar y criar a su hijo aterrorizado por un cataclismo que no puede entender, pero aún capaz de ser optimista y amable en su inocencia. Los dilemas éticos sobre enseñar la mejor manera de suicidarse con un arma, que hacer con un viejo (Robert Duvall, robándose 10 minutos de película) que muere de hambre o un hombre que les roba no por que quiera sino porque lo necesita. Y aún mas poderosos son los segmentos donde el Padre recuerda la vida con su esposa (Charlize Theron) y sus reacciones ante el fin del mundo.

"The Road" es triste y desoladora, pero transciende sus tonos grises con poderosas parábolas sobre la fe, la amabilidad y la familia. Padre, hijo e espectadores comprenden con cada paso que el único objetivo de sobrevivir cuando no hay ninguna razón para hacerlo es, quizas, que aún en las condiciones más terribles la humanidad debe prevalecer. "Llevamos la llama", explica el padre, y la expresion de Mortensen demuestra que lo único honesto en esa frase es el intento de que su hijo no pierda la fe. Aún cuando su hijo, como cualquier otro, entiende más de lo que su padre desearía.

Ciertamente no es una película para todos.  Pero si el argumento llama tu atención no puedo más que recomendarla encarecidamente. Es un viaje visceral y duro, pero que bien vale la pena.

Session 9 (2001)

Extraño a mi familia. ¿Por qué no vienen a visitarme, Doctor?
 

Gordon (Peter Mullan) se encuentra bajo presión al comienzo de "Session 9". Tiene problemas de pareja, un hijo recién nacido y una empresa de limpieza de asbesto al borde de la quiebra - tanto es así que su única esperanza de salvarla es ganar un contrato para sanitizar un hospital psiquiátrico de 130 años. Gordon gana el contrato prometiendo lo imposible: terminar el trabajo en una semana, lo que significa también un bono de 10,000 dólares para los 5 miembros de su equipo.

El hospital (
Danvers State, recientemente derrumbado) es efectivamente el sexto protagonista de "Session 9", al punto que es difícil imaginar la película en otra ubicacion. Un edificio enorme, imponente ("con forma de murciélago"), derruído y vandalizado, pero con horripilantes mementos de su pasado, como baños de "hidroterapia", cocinas y carnicerías enormes con ganchos colgando del techo y habitaciones cubiertas de garabatos y fotos de antiguos pacientes . Eso sin contar un cementerio privado lleno de tumbas sin nombre.

El equipo de Gordon es, cuanto menos, peculiar. Mike (Stephen Gevedon) es un estudiante de leyes, cuasi intelectual, mientras que Phil (David Caruso) ahoga sus penas en marihuana y pelea constantemente con Hank (Josh Lucas), quien ha enamorado a su novia de toda la vida. Jeff (Brendan Sexton III), el sobrino de Gordon, es un adolescente de pocas luces con pánico a la oscuridad. La tensión de trabajar en un loquero con una historia inquietante desgasta poco a poco las relaciones de este grupo ecléctico, lo que se ve extrañamente reflejado en la revelación gradual de la historia de una paciente del hospital, a través de una serie de grabaciones encontradas por uno de los protagonistas.


Ya se lo que creés, pero no. La pelicula no es como la estas imaginando - de hecho es bastante diferente a lo que se vende como "terror" en estos dias. "Session 9" tiene personajes normales en una situación creíble; no trata sobre un grupo de adolescentes queriendo tener sexo en el loquero abandado de Villa Asesinato Serial, sino gente trabajadora, peleando por su subsistencia. El hospital es pasivamente aterrador, pero no es una casa embrujada. La gente entra y sale para hacer su trabajo, y siempre durante el dia. No hay historias de fantasmas ni de crímenes horribles; de hecho, el principal problema con el edificio es mantener a vándalos y gente sin hogar fuera del mismo.

"Session 9" es una película de bajo presupuesto, fimada en formato digital de 24 cuadros por segundo, con una atmósfera de tensión increíble dada no en menor parte por su ambientación. Sin sangre, explosiones, gritos ni sustos baratos Brad Anderson (director de El Maquinista) crea una de las historias de terror psicológico mas perturbadoras y efectivas que recuerde, la cual se ha convertido (merecidamente) en una de las películas de culto más exitosas de la última década.

Es lenta, cerebral y atmosférica. Requiere paciencia del espectador, sobre todo aquél acostumbrado al terror mainstream. Pero es creible. Todo lo que ocurre en "Session 9" podría ocurrir en el mundo real (algunas cosas realmente ocurrieron en
Danvers State) , y eso es quizás lo más aterrador de todo.

The Raid: Redemption (2011)

Apretar un gatillo es como pedir comida a domicilio.

"The Raid: Redemption" (originalmente Serbuan maut) es una película Indonesa de un millón de dólares, con un guión minimalista y protagonizada por completos desconocidos. Al tiempo de estrenarse en su país de origen fue comprada por Sony Pictures Classic y redistribuída en todo el mundo, donde cosechó un número de galardones y recuperó varias veces su costo original en pocos meses.

La razon es sencilla. "The Raid: Redemption" es la película de acción más tensa, frenética e entretenida que haya visto en mucho tiempo.

"The Raid: Redemption" comienza con un grupo SWAT Indonés dirigiendóse a un edificio para arrestar a Tama (Ray Sahetapy), un violento capo mafia. Instalado en el piso 15, Tama es amo y señor de un grupo de delincuentes armados, drogadictos, e incluso de gente decente. Entre los policías se encuentra Rama (Iko Uwais), un novato que sólo quiere volver a casa para ver nacer a su hijo.

El edificio esta lleno de cámaras. Los polícias son largamente superados en número. Comienzan a ascender piso por piso y, eventualmente, se encuentran descubiertos y atrapados en una enorme trampa sin salida, lo que desemboca en unos 40 minutos de las escenas de tiroteos mas crudas y viscerales que haya visto en años.

Finalmente se ven forzados a abandonar sus armas. Y de repente nos encontramos con una película de artes marciales brutalmente coreografiada, con un grupo de actores experimentados en silat regalando escenas increiblemente realistas, ultraveloces y violentas. Hay unas 65 muertes en "The Raid: Redemption" involucrando armas, cuchillos, puñós, machetes, sillas, barandas, escaleras, puertas y hasta tubos fluorescentes. La acción, seguida en tomas continuas, nos llevas desde pozos de escalera, ascensores, pasillos a departamentos, a través de las ventanas y nuevamente al edificio. La dirección de Gareth Evans intercala tomas abiertas con planos cortos en escenas de combate mano a mano, y resulta increíblemente atrapante.

Es 100% acción concentrada. "The Raid: Redemption" toma la fórmula de Bruce Willis en Duro de Matar y coloca a un grupo de hombres atrapados en un lugar cerrado, imposiblemente superados en número y sin saber que los espera a la vuelta de la esquina. Luego la destila, la hierve y la eleva a la enésima potencia. Es sensacional.

Mucho del estilo y las escenas en "The Raid: Redemption" serán imitadas en los años venideros (ya se habla de un remake Hollywoodense). Es hiperviolenta y evidentemente no será del agrado de todos, pero si sos fanático del cine de acción te la recomiendo sin miramientos. Últimamente es raro encontrar películas del género así de entretenidas.

Oldboy (2003)

Sea una roca o un grano de arena, ambas se hunden por igual en el agua.

Dae-su Oh (Min-sik Choi), un empresario totalmente ordinario, es arrestado tras emborracharse en un bar. Su mejor amigo paga la fianza y, mientras caminan por la calle, Dae-su desaparece.

Se encuentra a si mismo encerrado en una habitación de hotel, sin ventanas y con un televisor. Alguien lo alimenta y, de vez en cuando, lo desmaya con gas solo para poder curarlo y asearlo. Enloquece lentamente; no solo no sabe quien lo encerró, ni porque, sino que el televisor es su única ventana a la realidad. Es su calendario, su escuela, su casa, su iglesia, su único amigo y (él mismo explica) hasta su amante.

La televisión le informa que es acusado por la muerte de su esposa.

Y luego de 15 años es liberado. Viejo, un poco loco, un poco sabio, mucho mas fuerte y, por sobre todo, furioso, encuentra que tiene 5 días para descubrir quien lo encerró. Y por que.

Presentada así, "Oldboy" puede sonar como un remake Coreano de El juego del miedo.  Nada mas alejado de la realidad - "Oldboy" es un thriller psicológico oscurísimo y de una calidad de producción realmente superlativa. Chang-wook Park dirige con la diligencia de Hitchcock, la estética de Tarantino y la surrealidad de Cronenberg, contando la mejor historia de venganza que haya visto en mucho tiempo.

"Oldboy" no es una película para todos. Es larga, llena de escenas surrealistas y sumamente violenta - no al estilo manga de, por ejemplo, Tarantino, sino que tiene una calidad visceral que puede llegara incomodar. El argumento, basado en un comic japonés, es a veces implausible. Pero esta dirigida con tanto aplomo, tan bien actuada y con ritmo tan sostenido que resulta absorbente. Aun así resulta difícil de seguir, un poco por la locura (¿o no?) de Dae-su y otro poco porque muchas escenas aparentemente incoherentes no toman relevancia hasta el final de la película.

Y sí, vale la pena seguirla hasta el último minuto. "Oldboy" tiene uno de los mejores finales se hayan escrito nunca. La culminación de la búsqueda de Dae-su te va a perseguir por mucho tiempo.

Realmente no puede decirse más sobre la historia sin arruinarla. Si puedo decir que "Oldboy" analiza la temática de la venganza y la deshumanización desde ángulos poco usuales y que alterna imagenes hermosas (Dae-Su emborrachándose en el placer de un cigarrillo luego de liberarse u una escena de lucha increíble en un callejón) con situaciones tensas y realmente perturbantes. Y que si te interesa el cine pensante y menos mainstream la vas a disfrutar muchísimo.

Revolver (2005)

Hay algo de tí mismo que no conoces. Algo que negarás que siquiera exista hasta que sea muy tarde para remediarlo. Es la única razón por la que te levantas en la mañana, la única razón por la que sufres a tu jefe de mierda, la sangre, el sudor y las lágrimas.

Debo reconocer que la primera vez que vi "Revolver" no me gustó. No fui el único; hasta el día de hoy es el único gran fracaso comercial de Guy Ritchie y fue bastardeada en su momento por cuanto crítico desease hacerse oír. Fue un fracaso tan rotundo, de hecho, que Ritchie pasó tres años sin poder dirigir de nuevo hasta que alguien decidió darle una chance con "Rocknrolla".

El punto es que volví a verla hace poco y sencillamente no puedo entender que me pasó por la cabeza en su momento. Aquí tampoco fuí el único, ya que aparentemente "Revolver" se ha convertido en una película de culto en los últimos años. Es extraño. Luego de "Snatch" o "Juegos, trampas y dos armas humeantes", quizás pasó que todos esperaban un poco más de lo mismo y si bien la temática de gángsters está presente se trata de una película mucho más profunda y diferente.

O quizás alguna obras sean como los buenos vinos: necesitan respirar para ser apreciados por lo que son.

El argumento de "Revolver" gira alrededor de una típica trama de gángsters de Guy Ritchie. Jake Green (Jason Statham) es un ex-convicto que, luego de pasar siete años en prisión decide poner en marcha un complejo plan de venganza en contra de Macha (Ray Liotta), el mafioso responsable de la muerte de su cuñada.

Jake ha aprovechado sus años en la cárcel, aprendiendo todo sobre el fino arte de la estafa y el juego. Gana una pequeña fortuna con sus nuevas habilidades, y, cuando finalmente confronta a Macha termina con precio por su cabeza, lo que lo lleva a ser rescatado de un intento de asesinato por dos hombres, Avi (André Benjamin) y Zach (Vincent Pastore), quienes de paso le informan que Jake tiene una extraña enfermedad que lo matará en menos de tres días. Para salvarse deberá hacer todo lo que Avi y Zach digan... y entregarles todo su dinero en el proceso.

La primera mitad de la película tiene entonces un formato similar a "Snatch", entretenido y con ritmo, con Jake intentando adivinar la manera en la que (cree) lo están estafando mientras conoce a pintorescos personajes del submundo del crimen. Y de a poco, dejando pistas sueltas, se va convirtiendo en una película de contemplación sobre la vida, la muerte y los juegos que la mente juega con nosotros mismos. Las escenas van y vuelven, dibujando nuevos sentidos a situaciones ya establecidas, y la conclusión llega de manera casi Shakspereana; no entendemos del todo el camino que estamos tomando hasta que llegamos al final del mismo.

Ahondar más en el argumento sin arruinar la película es imposible. Pero sepan que tiene la calidad fílmica de cualquier obra de Ritchie y enormes actuaciones; incluso Statham demuestra que es mucho más que un muñeco para películas baratas de acción. Hay una escena brillante donde Jake se confronta a sí mismo en un ascensor vidriado, parado en el piso 13. Es casi un unipersonal de 10 minutos, totalmente atrapante, que marca un momento pivotal en la película.

La trama (y la conclusión) tiene múltiples interpretaciones. Algunos la considerarán profunda y otros caótica y pretenciosa pero, para bien o para mal, es una película que prometo los dejara pensando. Recomendadísima.

The cell (2000)

- ¡Mientes! Perra, zorra... ¡puta!
- Suenas como tu padre.
- ¿Mi padre? NO ERA NADA. ¡NO ES NADA!


Es complicado presentar correctamente a una peícula como "The cell". Debería, bajo toda métrica, ser un desastre; es la primera gran película de un director de videoclips (Tarsem Singh) con una protagonista (Jennifer López) poco reconocida por su talento artístico y un guión que, en pleno 2000, evocaba tanto al "El silencio de los inocentes" como a "Matrix". El resultado demuestra que en este tipo de experimentos no hay medias tintas. Es sencillamente excelente.

Carl Stargher (Vincent D’Onofrio, comíendose la pantalla) es un asesino serial que encierra a jóvenes en una cámara para luego llenarla lentamente de agua y ahogarlas. El FBI, bajo el mando del agente Novak (Vince Vaughn) se encuentra a punto de apresarlo y liberar a su última victima cuando Stargher cae en coma, producto de virus que lo deja en un raro estado de esquizofrenia. Permanente, explica un doctor.

Al mismo tiempo, tenemos a a Catherine Deane (J-Lo) , una psicóloga infantil reclutada en un proyecto experimental que permite a dos personas compartir, literalmente, sus mentes. Nos enteramos que un poderoso billonario tiene a su hijo en estado catatónico y Catherine trabaja con el mismo, visitándolo dentro su propia mente e intentando convencerlo de volver al mundo real. Es entonces cuando el FBI sugiere usar la misma tecnología para entrar a la mente de Stargher y conseguir la ubicación de la victima antes de que sea tarde.

Este argumento, trillado si se quiere, es utilizado efectivamente para establecer una historia de persecución que ya de por si tiene un muy buen ritmo. La película, sin embargo, estalla cuando Catherine ingresa por primera vez a la mente del asesino.


Es muy común encontrar películas con representaciones poco creíbles (y hasta aburridas) del subconsciente. "The Cell", al contrario, nos regala una mundo con una fotografía increíble donde la lógica, la gravedad y hasta la continuidad son subjetivas. Es la mente fracturada de un hombre fracturado, donde convive un asesino serial que se ve a si mismo como un dios y como un niño abusado aferrándose a sus últimos vestigios de inocencia. La manera en la que el director nos muestra a Catherine hundíéndose de a poco en este mundo para intentar reconstruír la historia de Stargher a partir de imágenes aparentemente inconexas, bizarras y hasta hermosas resulta muy poco usual. Es atrapante.

La película tiene tambíén subtonos filosóficos interesantes. Stargher no es un villano en blanco y negro; es un hombre a quien tanto la naturaleza como sus propios padres le han fallado y con quien, llega a entender Catherine, la psicología encuentra limitaciones. Novak se encuentra frustrado de similar manera, uniéndose al FBI luego de encontrar que su trabajo como fiscal no siempre garantizaba justicia. También vemos las diferentes maneras en la que los protagonistas recurren a Dios; Stargher entiende que un evento de su infancia lo ha acercado a su creador y termina igualando sufrimiento con su propia salvación. Su padre justifica la crueldad a su propio hijo con religión. Y Catherine, intentando salvar tanto al asesino como al niño millonario, se visualiza repetidamente a sí misma de manera casi virginal.

La fotografía de "The cell" destaca, pero quedarse sólo con ella sería injusto. Es un buen thriller de misterio, una respetable película de ciencia ficción y, sobre eso, un gran drama psicológico. El final nos lleva a un climax que combina de manera sublime tres historias en una única secuencia; y aún con algunos cabos sueltos (y ganas de conocer más a fondo a sus personajes) resulta absorbente y deja mucho que pensar una vez terminada. No hay mayor horror que el que existe en la mente de cada hombre.

Recomendadísima.

On the beach (1959)


Estamos condenados, sabes. Todos nosotros, tontos, borrachos y patéticos. Condenados por el mismo aire que vamos a respirar.

Si "On the beach" resulta hoy una película extraña no puedo imaginar como puede haber sido recibida alla por 1960, en plena guerra fría. Es una adaptación de un conocido libro de Nevil Shute que trata sobre la humanidad aprendiendo, en sus ultimas horas, a aceptar con gracia el fin de todo lo que conocen.

El capitán Dwight Towers (Gregory Peck) emerge en su submarino sobre el final de la tercera guerra mundial. Prácticamente nadie sobrevive; el hemisferio Norte se encuentra cubierto de ceniza radioactiva asique se dirigen a Australia, el ultimo contiente habitable del planeta.

Pero es cuestión de tiempo. El viento arrastra la radioactividad y tarde o temprano (en meses) Australia correrá el mismo destino que el resto del mundo. Allí la vida sigue con relativa normalidad -  la gente trabaja, va a la playa, cría a sus hijos, se emborracha y se enamora, conscientes de que el final se acerca inexorablemente. Dwight conoce a Moira (la eterna Ava Gardner), una mujer soltera, alcohólica y deprimida por el destino que le espera. Dwight disfruta de su companía pero no puede borrar el recuerdo de su familia desaparecida en casa. Cuando llama a Moira, por error, con el nombre de su ex-mujer ella no se molesta; entiende que ser tratada como "esposa" es mejor de lo que ella misma se ha tratado en su vida, cuando aún tenía tiempo para hacerlo.

La película es muy fuerte por este mismo motivo. No vemos la guerra, sólo su resultado. Aún con una subtrama sobre la posibilidad de que el polo Norte siga siendo habitable y un misterioso mensaje en código Morse proveniente de San Diego, la historia se centra en los últimos dias de vida de un grupo de gente esperando un final feliz que murió con la caída de la primer bomba.

"On the beach" es una pelicula en blanco y negro filmada en aspecto 4:3, con tonos dramáticos típicos del cine de la eṕoca y una duración de mas de dos horas. La fotografía es hermosa, tiene fuertes actuaciones (incluso para los '60) y cuenta con un guión de primer nivel que no ha envejecido ni perdido fuerza en medio siglo.

Es triste y sombría. Y absolutamente recomendable.

The adjustment bureau (2011)

Todo lo que tengo son las decisiones que tomo, y la elijo a ella. Pase lo que pase.

Parece ser una moda. Hollywood sigue redescubriendo la monumental obra de Philip K. Dick, quien murió hace ya 30 años. En este caso, tenemos una adaptación de su historia "Equipo de ajuste", donde Dick juega con los conceptos de determinismo vs. libre albedrío. Y el resultado es bueno. Muy bueno.

"The Adjustment Bureau" cuenta la historia de David Norris (Matt Damon), un joven político con un futuro prometedor quien acaba de perder las elecciones a senador. Se refugia en el baño de hombres del hotel Waldorf-Astoria para practicar su discurso, cuando se encuentra con Elise, una atractiva joven (Emily Blunt, robándose la película) escondida en uno de los baños con una botella de champagne.

Tienen química. Se rien. Se besan. Dave se inspira para su discurso. Y se ven forzados a separarse antes siquiera de poder decirse sus nombres.

Dave se obsesiona con Elise. Y, por accidente, termina conociendo al Buró de Ajuste: un misterioso grupo de hombres con sombrero que se encargan de ajustar la realidad de acuerdo al plan de un tal "Presidente". ¿Dios? "Algunos nos llaman ángeles", comenta, enigmáticamente, un agente. Hay un plan superior. Y el plan no contempla a Dave y Elise compartiendo un futuro juntos, por más que aparentan ser una pareja perfecta.

"The adjustment bureau" es dos películas en una. Es una drama romántico muy bueno, con Damon y Blunt sacándose chispas en la pantalla cada vez que comparten una escena. Y es una obra filosófica que lleva a pensar. La premisa de tener un destino no controlado por un Dios (o quizás si...) sino por un grupo de burócratas peleando por impresionar a sus jefes por un posible ascenso es intrigante, y la película la emplea de manera muy inteligente. Juega constantemente con la sensación que todos tenemos, en algún momento, de que nuestras vidas estan encarriladas. ¿Perdiste tus llaves? Quizás el Buró planeaba que llegaras tarde a alguna cita... o quizás fue solo mala suerte.

Una buena premisa no es garantía de una buena película (ver la desastrosa "In time"); "The adjustment bureau" es un ejemplo de lo contrario, una película entretenida, para compartir incluso en pareja, pero con un contenido y guión muy por encima del promedio actual. Llego al país como "Los agentes del destino" y es sin duda una de las películas mas interesantes del 2011. Recomendada.

In time (2011)

No estamos hechos para vivir así. No se supone que vivamos por siempre. 

"In time" transcurre en un futuro donde el tiempo es, literalmente, dinero. La gente deja de envejecer a los 25 años, pero, para seguir viviendo, debe trabajar y ganar tiempo, el cual corre segundo a segundo en un verde fluorescente a través de sus brazos. Es un mundo donde los pobres trabajan día a día para subsistir y pagan 5 minutos por un café, mientras que los ricos pueden, efectivamente, vivir por siempre.

Ahora, imaginen por un segundo el tipo de película que podría hacerse con ese concepto. El potencial. Las posibles situaciones. Argumentos. Los comentarios sobre el estado del mundo actual.

"In time" explora estas posibilidades... por no más de 20 minutos.


Will Salas (el ex-NSYNC Justin Timberlake) es un trabajador en un gueto de clase baja, quien tras un encuentro casual amanece con 100 años en su brazo. Es millonario. Se muda a una zona de clase alta donde conoce a Sylvia (Amanda Seyfried), con quien termina entablando una relación a lo Bonnie y Clyde, robando bancos para darles tiempo de vida a los pobres.
 

Que el argumento de la película se reduzca a eso es casi insultante. Aún más, "In time" casi no juega con las posibilidades que tiene a disposición. En un momento el padre de Sylvia presenta a su suegra, su esposa y su hija a Will, y resultan no solo tener la misma edad sino ser casi idénticas. Las implicaciones son interesantes, pero nunca terminan de ser desarrolladas.

Y, como si los protagonistas débiles y el mal argumento no fuese poco, "In time" esta llena de situaciones ridículas. Una máxima del cine dice que las películas no deben ser creíbles sino coherentes. Si vamos a aceptar el argumento, las situaciones deben tener (por lo menos) lógica dentro del mismo. No puedo escribir mucho más al respecto sin arruinar la película a quien aún no la haya visto, pero si puedo decir esto: prepárense para encontrarse con infinidad de situaciones sin sentido alguno, u incoherentes con lo que haya ocurrido 10 minutos antes.


Andrew Niccol (Gattaca, Señor de la guerra, El show de Truman) escribió y dirigió esta película, y lo cierto es que esta a años luz de sus anteriores producciones. La fotografía es hermosa. La idea es intrigante. Pero los actores principales son de segunda línea, el argumento digno de una mala película de acción y la falta de un mejor editor para el mismo arruinan lo que podría haber sido una obra maestra. No hay nada peor que el potencial desperdiciado.

Drive (2011)

¿Conoces la historia del escorpión y la rana?

Mal acostumbrados al ritmo frenético de las películas de acción de estos días, "Drive" será sin duda percibida como lenta u hasta aburrida por muchos. No hay explosiones ni balaceras constantes, y tiene una estética claramente inspirada en los '80 - el guión simple pero efectista, una banda sonora electrónica pulsante, la ciudad de noche ahogada en colores neón y un protagonista (Ryan Gosling) sin nombre que prácticamente canaliza a Steve McQueen.

El Conductor es un hombre de pocas palabras, que puede trasmitir más con la expresión de su rostro que con su voz. No lleva armas. Trabaja por los días dividiendo su tiempo entre un taller mecánico y su ocupación como doble de riesgo en Hollywood. Por las noches, se dedica a conducir para criminales.

Ya desde el mismo comienzo resulta claro que "Drive" no es Rápido y Furioso. Los primeros 10 minutos los consume una escena increíblemente tensa donde vemos un escape desde el interior mismo del auto; El Conductor evade a sus perseguidores planificando y usando su cabeza en lugar del acelerador. Hay al menos tres escenas de persecución donde El Conductor demuestra lo que puede hace tras el volante, y todas son completamente diferentes.

La historia comienza cuando El Conductor conoce a Irene (Carey Mulligan), su nueva vecina, con quien forma un vínculo casi instantáneamente - lo que se refuerza aún mas por la relación que crea con el hijo de Irene, Benicio. Desgraciadamente Irene está casada, con su marido Standard (Oscar Isaac) a punto de salir de la cárcel. Standard se ha relacionado con gente poco agradable y eventualmente El Conductor decide ayudarlo sólo para facilitarle la vida a Irene. Y a su hijo.

El argumento es sencillo, pero resulta una gran excusa para introducir y desarrollar personajes con excelentes actuaciones, como Shannon (Bryan Cranston, de Breaking Bad), o Nino (Albert Brooks) y Bernie (Ron Perlman), dos gángsters arañando la tercera edad. Cuando estos personajes interactúan entre si es cuando la película crece y se llena de sorpresas, como en un buen drama. Y aún así, "Drive" tiene acción. Cuando llega, es brutal y repentina.

Se dice que "Drive" iba a ser originalmente una película de acción Holywoodense, con Hugh Jackman como protagonista, hasta que Ryan Gosling y el director holandés Nicolas Winding Refn (de "Bronson") se sumaron al proyecto. El resultado es una obra entretenida, sumamente estilizada que al mejor estilo de "León" (El Perfecto Asesino) se siente mas como una película Europea que un thriller de Hollywood. Por algún motivo jamás se estrenó en Sudamérica, lo cual es una pena, porque "Drive" es sin duda una de las mejores películas del 2011.

Lord of war (2005)

Las balas cambian gobiernos con más seguridad que los votos.

En el transcurso de "Lord of War", Yuri Orlov (Nicholas Cage) argumenta y justifica que su producto mata menos gente que el tabaco y el alcohol combinados. Este cinismo marca también el ritmo y el humor negro de la película: Yuri Orolov es un vendedor de armas internacional. Cage narra, al estilo de "Buenos muchachos" o "Casino" la historia de Yuri, quien pasa de ser un don nadie viviendo en Ucrania a convertirse en el mayor contrabandista de armas a nivel mundial en un lapso de 20 años.

Yuri, se dice a si mismo, es un eslabón más en la cadena. Un intermediario, y si no fuese él alguien más tomaría su lugar. Ley de oferta y demanda. Solo comercia, no aprieta el gatillo. Cage, que resulta un actor con muchos altibajos, brilla en este papel y le da a Yuri un matiz irresistible: el de un empresario de saco y corbata carismático, hábil vendedor y padre de familia, pero sin compás moral ni conciencia. O sea, un ejecutivo hecho y derecho. "No le vendí a Bin Laden", aclara, "pero no por una cuestión moral. Sus cheques siempre rebotan." Yuri se miente a si mismo, a su hermano, y a su familia, sencillamente porque es bueno en lo que hace.

Al mismo tiempo debe balancear a su negocio y a su hermano adicto (Jared Leto) con su vida aparentemente perfecta, su esposa modelo (Bridget Moynahan) y la persecución incesante de un agente de la Interpol (Ethan Hawke), quizás el único personaje con una moral definida en toda la historia. La película tiene el ritmo de un buen thriller - mérito de Andew Niccol, quien escribe y dirige con muchisima altura, y llena a la historia de dilemas morales, guiños a eventos reales y sátira politica. Yuri es un hombre que sabe que el mal no existe sin el bien, pero aún asi el mal casi siempre prevalece, y toca fondo no menos de tres veces en el transcurso de la película. Para la segunda sencillamente ya no le importa.

Cabe destacar el tercer acto, donde se introduce a André Baptiste (Eamonn Walker), un dictador Africano encantador pero sin remordimiento alguno, que recuerda demasiado, y no casualmente, a Charles Taylor. André, a diferencia de Yuri, entiende perfectamente que lo que hace y sencillamente no tiene reparos en ordenar una matanza o volarle los sesos a un subordinado. Las escenas que comparten se roban la película, particularmente en la que Yuri se gana la confianza de André vendiéndole un révolver.

Con una dirección impecable (ya desde la primer escena, sencillamente increible), un ritmo atrapante y una historia muy bien escrita, "Lord of war" fue una de las mejores películas del 2005 y uno de los puntos más altos en la carrera de Cage. Recomendada.

The prestige (2006)

...y ahora estás buscando el secreto. Pero no lo encontrarás porque, desde ya, no lo buscas realmente. No quieres entenderlo. Quieres ser engañado.

"The prestige" comienza con una narración del enorme Michael Caine, contándonos como todo gran truco de magia se divide en tres actos. Los primeros son "El Compromiso", donde el mago presenta algo cotidiano, como un mazo de cartas o un pájaro, y "El Cambio", donde el mago toma este algo cotidiano y lo hace realizar algo extraordinario. Pero eso no alcanza para impresionar a una audiencia. Es necesaria la parte más dificil - "el Prestigio", donde el mago cierra su truco. Hacer desaparecer un objeto no significa nada si no puedes hacerlo aparecer de nuevo.

Esta narración adelanta el formato que tiene la película, adaptación de una novela de Christoper Priest, acerca de dos magos en Londres del siglo 19: Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale). Un evento trágico convierte a Robert y Alfred en enemigos de por vida y su odio los lleva a robarse trucos, sabotear sus presentaciones y hasta espiarse mediante ayudantes (Scarlett  Johanson), todo para ser el mago número uno del continente.

Eventualmente Alfred presenta su mejor truco, "el Hombre Transportado", donde viaja de una punta a la otra del escenario casi al insante. Robert, sin poder entender como funciona se obsesiona completamente con el acto y su viaje para copiarlo lo lleva incluso a conocer a Nikola Tesla en persona (un genial David Bowie).

Al igual que otras películas de Nolan, que parece incapaz de hacer una obra aburrida, "The prestige" tiene una trama elaborada que viaja adelante y atrás en el tiempo, de manera fluída, manteniéndonos expectantes de que ocurrirá en la siguiente escena. Como si se tratase de un buen truco de magia el director nos lleva de revelación en revelación, manteniendo al espectador atento en todo momento para culminar con un montaje increíble que destruye todo lo que entendiésemos de la historia hasta entonces.

Un peliculón de punta a punta, y de lo mejorcito que se vio en el 2006. La película terminó de cementar a Nolan, que venía nada menos de "Memento" y "Batman Begins", como un director de primerísima línea y hasta logró demostrar que Hugh Jackman puede ser un buen actor dramático. Se editó en Argentina bajo el nombre de "El gran truco"; recomiendo le dediquen una tarde si aún no tuvieron el placer de verla.

Black death (2010)


El vapor de los muertos flota en el aire como un veneno.

El mundo de "Black death" es oscuro, pasivamente aterrador y desesperanzado, tanto como pudo serlo Inglaterra en el siglo 14, cuando la Peste Negra arrasó con mas de tres cuartos de Europa y llevo a muchos a creer que Dios los estaba castigando por sus pecados.

Es en este contexto que un joven monje (Eddie Redmayne), atormentado por un amor perdido, es reclutado por un grupo de violentos guerreros Cristianos, dirigidos por Ulrich (el gran Sean Bean) para guiarlos hacia una pequeña aldea que, dice el rumor, es inmune a la Plaga. Su motivación es clara incluso antes de comenzar el viaje - Ulrich sospecha que la aldea se dedica al Satanismo y a la resurreción de los muertos, y el Obispo sencillamente no puede permitirlo.

La producción es excelente. El bajo presupuesto del film es bien escondido tras una fotografía de colores apagados, una Edad Media detallada y bien realizada y escenarios abiertos en pleno invierno. Mucha de la tensión y el terror viene de ver a los personajes actuando convincentemente con el entorno, o tratando de entender lo que encuentran en cada paso del camino sabiendo que la muerte puede alcanzarlos en cualquier momento y sin previo aviso. De algún modo, y más allá de la trama, es una de las mejores representaciones de la Edad Media que haya visto en cine.




Ahora, "Black death" no es un film sobrenatural. Es un thriller de terror acerca de la fe y su relación con la intolerancia, con un guión inteligente que juega constantemente con como ambas pueden cambiar de significado de persona en persona. En un mundo donde la muerte ronda, aparentemente, sin sentido por la tierra la ética se disuelve. Quienes dicen defender el bien resultan ser fánaticos, mentirosos (u ambas), y tanto Cristianos como paganos no tienen problema en torturar y matar a quienes consideran amenaza. El excelente final no hace mas que afirmar estas ideas y llevan a repensar al resto de la película desde una óptica diferente.

La película tuvo un estreno limitado en cines y llego a casi todo el mundo en formato DVD, incluyendo Argentina bajo el nombre de "Muerte negra". Su director, Christopher Smith, es poco conocido, habiéndose dedicado principalmente a películas de terror de bajo costo. "Black death" es una obra mucho, mucho mejor que sus trabajos anteriores y bien vale la pena dedicarle unas horas.